Estamos aquí reunidos, para unir éstas almas en sagrado matrimonio.
En mágico compromiso nos conocimos, y recogimos ya frutos de un retoño.
Y no tengo nada para ofrecerte. Solo orgullosa pobreza, y fiel amor.
También mirada de sueño, de infante bendito; que ha recibido todo lo que da el Señor.
pura, de infantil ilusión...Llevarás un vestido, de fantasiosa seda, que está entramado en hilos de mi pasión.
Cantarán nuestro himno, las aves de la noche y los niños de la calle, harán corte de honor
daremos un banquete, hecho de pan y de vino...que pagaremos con creces debiéndole al sol.
Oye mis votos, mi sagrado juramento.
Yo voto por tus manos, que sostienen mi calma
y por tu vientre, que albergará mis hijos,
por tus ojos, que observan mi alma
y por tu oído, que sufrirá mis dichos.
Voto por la ausencia de egoísmo vano,
por tu palabra, que llenará mis días.
Por tu risa, que exterminó mi llanto
y por tu corazón que latirá en mi vida.
¿Cuáles son los tuyos, qué inspiran mis promesas?.
Se que sientes en la sangre, la eternidad de nuestros besos
se que sientes que el destino, nos ha dejado su reflejo...
Sé que sueñas con estrellas, en tu cama, cada día
y confías te proteja, por el resto de ésta vida...
Sin leyes, yo te tomo.
Sin ritos, por tu piel.
Impunemente, nos declaro,
marido y mujer.






