Al Altar

Estamos aquí reunidos, para unir éstas almas en sagrado matrimonio.
En mágico compromiso nos conocimos, y recogimos ya frutos de un retoño.

Y no tengo nada para ofrecerte. Solo orgullosa pobreza, y fiel amor.
También mirada de sueño, de infante bendito; que ha recibido todo lo que da el Señor.


Te traerá un carruaje de sueños blancos, hecho de nada pura, de infantil ilusión...
Llevarás un vestido, de fantasiosa seda, que está entramado en hilos de mi pasión.

Cantarán nuestro himno, las aves de la noche y los niños de la calle, harán corte de honor
daremos un banquete, hecho de pan y de vino...que pagaremos con creces debiéndole al sol.

Oye mis votos, mi sagrado juramento.

Yo voto por tus manos, que sostienen mi calma
y por tu vientre, que albergará mis hijos,
por tus ojos, que observan mi alma
y por tu oído, que sufrirá mis dichos.

Voto por la ausencia de egoísmo vano,
por tu palabra, que llenará mis días.
Por tu risa, que exterminó mi llanto
y por tu corazón que latirá en mi vida.

¿Cuáles son los tuyos, qué inspiran mis promesas?.

Se que sientes en la sangre, la eternidad de nuestros besos
se que sientes que el destino, nos ha dejado su reflejo...
Sé que sueñas con estrellas, en tu cama, cada día
y confías te proteja, por el resto de ésta vida...

Sin leyes, yo te tomo.
Sin ritos, por tu piel.

Impunemente, nos declaro,
marido y mujer.

Frutos


Te conocí en mil vidas.
Yo fui tu confesor,
tu mi sagrado sacramento.

Tu fuiste deidad y yo sacrificio.

Te conocí en mil lugares,
fuiste mundo nuevo y aventura,
y te exploré en misterio y conciencia.

Te conocí mil defectos,
tu me encontraste virtudes,
fuimos amigos, tórridos enemigos...
íntimos compañeros de consuelo.

Fuiste la paz en mis tierras,
yo recorrí con mis huestes,
el país de tu espalda

y amanecí con mi guerra:

entre tus piernas...

Te conocí maestra y enemiga,
fiel compañera, y preferida.

Mar y cielo, me guiaste
dolor y universo, me diste...

Hemos sido tanto en mil vidas!
Hoy llegó el momento de disfrutarte.

Aprendiste tus lecciones, yo aprendí las mías.

Hoy llegó el momento de cosechar.
LLegó el momento de conocer a Dios,
de orar.

llegó el momento de salvarme.

Llegó el momento de besarte.

Diálogo con mis amigos lectores

- ¿Así que ella cumple años el mismo día que vos? -
- Sí negrito, el mismo día...¿no te parece curioso? -
- Qué raro que aún no me hayas dicho que es el destino, ¡vos y tus ideales Karma!. -
- ¡Jaja! es que con ella es diferente. No tengo expectativas. -
- ¿Cómo que no?. ¿No querés ponerte las pilas con ella?. -
- ¡Por el contrario!, me encantaría estar con ella para siempre. El tema es que no tengo expectativas. No me "apego" a las expectativas, ¿me entendés?.
- Uh, ahí vas de nuevo con la lata de la espiritualidad... -
- ¡Jaja!, yo elijo creer que la espiritualidad...con el nombre que quieras ponerle, existe en todo momento y te hace vivir. No somos solo un conjunto de procesos biológicos, psicológicos...existe algo más y aunque elijamos ignorarlo, mas tarde que temprano nos daremos cuenta.
- Fuera de joda yo pienso lo mismo...entiendo.

Nos servimos el último mate.

- Y ¿qué le regalaste?. -
- Nada, no tuve tiempo de pensar o dinero de comprar más que un mensaje. -
- ¿Y qué le pusiste?.-
- Que le prometo todo lo que no puedo darle ahora, y que me entrego, del todo.-
- A la mierda. Te fuiste al carajo. Che, pero y si no tenés expectativas, ¿qué cosa te guía al pensar en ella?.
- Fé. Pura fe.

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Dedico éste post, con fe y esperanza, a todos mis amigos inseparables compañeros lectores de éste blog. Ya no respondo a cada comentario por razones de tiempo, pero quiero que sepan que llenan mi vida con sus palabras.
Que tengan fé, esperanza y alegría. Y que el Buda ilumine sus mentes para encontrar solos, su camino.

Om mani padme hum (mantra budista que invoca al Buda de la compasión -guanyin- para que los ayude y proteja).